INTELIGENTE ¿SE NACE O SE HACE?

La inteligencia es uno de los mejores predictores de los resultados importantes de la vida, como la educación, la ocupación, la salud mental y física y la enfermedad, y la mortalidad.

La inteligencia es uno de los rasgos de comportamiento más heredables. Aquí, destacamos cinco hallazgos genéticos que son especiales para las diferencias de inteligencia y que tienen implicaciones importantes.

(1) La heredabilidad de la inteligencia aumenta desde alrededor de 20 % en la infancia hasta tal vez 80 % en la edad adulta más tarde.

(2) la inteligencia capta los efectos genéticos sobre diversas habilidades cognitivas y de aprendizaje, que se correlacionan fenotípicamente (se expresa) aproximadamente 0,30 (30%) en promedio, pero se correlacionan genéticamente (se nace) aproximadamente 0,60 (60%) o más.

(3) apareamiento selectivo (elección de pareja para tener hijos) es mayor para la inteligencia (cónyuge correlaciones ~ 0.40) que para los otros rasgos de comportamiento como la personalidad y la psicopatología (~ 0,10) o rasgos físicos como la altura y el peso (~ 0.20).

(4) A diferencia de los trastornos psiquiátricos, la inteligencia se distribuye normalmente con un extremo positivo de un rendimiento excepcional que es un modelo para la genética ‘positivos’.

(5) La inteligencia se asocia con la educación y la clase social y amplía las perspectivas causales sobre cómo estas tres variables inter-correlacionados contribuyen a la movilidad social y la salud, la enfermedad y las diferencias de mortalidad.

Estos cinco hallazgos surgieron principalmente de estudios de gemelos. Ellos están siendo confirmados por la primera nueva técnica genética cuantitativa en un-Genoma amplia siglo Rasgo Análisis Complejo (GCTA) -que estima influencia genética utilizando genotipos en todo el genoma en grandes muestras de individuos no relacionados.

Comparando los resultados GCTA a los resultados de los estudios de gemelos revela importantes conocimientos sobre la arquitectura genética de la inteligencia.

Se necesitan muchos más estudios para poder develar cuanto influye el medio y cuanto la genética.

Ver publicación en Molecular Psychiatrics

http://www.nature.com/mp/journal/v20/n1/abs/mp2014105a.html

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